Serie: Papers Cortos
Las 5 C del crédito
Informe de propiedad de Monarca Finanzas y Estrategia, prohibida su distribución o venta
Se ha convertido en una creencia generalizada, la idea de que el análisis de crédito es una actividad exclusiva de las entidades financieras. La realidad es que esta es un herramienta muy útil y aplicables a diferentes ámbitos, algunos más cotidianos de lo que nos imaginamos. Ejemplos
- Cuando vamos a seleccionar un socio de negocios
- Cuando queremos arrendar un inmueble
- Cuando vamos a darle plazo para pago a nuestros clientes
- Cuando vamos a financiar la compra de nuestro apartamento o de cualquier otro activo
Es en estos momentos cuando conviene hacer un análisis básico de la calidad crediticia de la contraparte y para ello presentamos aquí una herramienta básica de análisis de riesgos conocida como las 5 C del crédito, que contiene 5 parámetros que direccionar este análisis. Esta metodología es muy sencilla y se constituye en una herramienta clave a la hora de tomar decisiones informadas.
Este parámetro se refiere al análisis de la capacidad de pago de la contraparte, socio o deudor potencial. Este análisis se efectúa comparando dos valores: el dinero que se le va a prestar al deudor contra sus ingresos o recursos disponibles para pago, en el mismo periodo de tiempo.
En el caso de personas naturales, para analizar este factor, se deben revisar los extractos bancarios actualizados y consecutivos de por lo menos los últimos tres meses, a fin de analizar los ingresos y egresos que percibe la persona mensualmente.
Cuando se trata de empresas, la capacidad de pago se mide por el flujo de caja de la compañía; y el análisis ideal se debe realizar sobre el flujo de caja proyectado para un periodo de tiempo mayor o igual al plazo del crédito.
Este es el primer parámetro que se debe revisar, porque otorgarle crédito a un cliente que no va a poder pagarlo es una mala decisión de negocios y en este punto aplica una de las premisas tradicionales del análisis de crédito: “ante la duda abstente”.
Una vez verificado que el cliente tiene ingresos suficientes para devolver el dinero que se le presta, conviene evaluar que bienes o propiedades posee, de manera que ante una eventualidad que se le presente en su flujo de caja, tenga activos que pueda hacer líquidos y de esta manera atender sus compromisos.
Dentro de las propiedades, las que representan un mejor respaldo patrimonial son los bienes inmuebles como apartamentos, casas, terrenos o edificios; porque son fáciles de ubicar y de vender en caso de requerirse liquidez para el pago de obligaciones.
En algunas ocasiones, aunque la contraparte que estamos analizando cuenta con una capacidad de pago adecuada para atender sus compromisos, no lo hace. Esta situación se presenta porque algunas personas no cuentan con adecuados hábitos de pago.
Es por esto, que conviene investigar el comportamiento de pago del deudor con sus proveedores, arrendatarios, o personas que nos den referencia de sus comportamiento crediticio anterior. Conviene pedir varias referencias: comerciales, laborales, personales, etc.
También existen las denominadas centrales de riesgo (Cifin, Datacrédito, Boletín de deudorws morosos del Estado, etc.) que recopilan el comportamiento de pago de los deudores con las entidades financieras, con proveedores de celulares, con cadenas de almacenes y otros. Sin embargo, para acceder a esta información se requiere tener un convenio con estas entidades.
La condición corresponde al entorno social y económico de la contraparte.
En el caso de personas naturales se refiere, por ejemplo, a si la contraparte es empleado, pensionado o trabajador independiente, al número de hijos o personas a cargo, a su nivel de escolaridad o a profesión, etc. Estas características de una u otra forma le dan un perfil crediticio más o menos riesgoso.
Por ejemplo, un empleado es una persona menos riesgosa que un trabajador independiente, desde el punto de vista de riesgo, porque percibe unos ingresos mensuales fijos que le permiten planificar de una mejor manera sus obligaciones futuras que a un profesional independiente que percibe ingresos variables en el tiempo.
Finalmente se debe analizar el colateral o garantías que la contraparte ofrece para el otorgamiento del crédito.
Las garantías se clasifican en garantías reales cuando recaen sobre una propiedad o activo; y garantías personales, cuando se trata de codeudores, avalistas o deudores solidarios.
Las garantías reales más usuales son hipoteca sobre un inmueble, o prenda sin tenencia sobre un vehículo o inventario.
No obstante lo anterior, conviene recordar uno de los principios básicos en la evaluación de riesgo crediticio que aplica en este parámetro y es: “una buena garantía no hace de un mal crédito uno bueno, sino que convierte un buen crédito en uno mejor”.
Con este conocimiento básico se pueden tomar mejores decisiones en los negocios y lo único que se requiere es solicitar una información básica al cliente o socio potencial.
Sandra Narváez Castillo
Socia Consultor